Seguir creyendo en el fútbol en plena adolescencia: Un partido en Primera Cadete

Meliana CF


Javier Andrés / Meliana

Tensión y pasión es lo que se vivió el pasado sábado en el Polideportivo Municipal de Meliana. El equipo local, Meliana CF, se enfrentaba al equipo castellonense del Primer Toque CF, partido correspondiente a la jornada 8 de Primera Regional Cadete Grupo 2. Más que un partido, era una final. Se enfrentaba el penúltimo de la clasificación contra el antepenúltimo. El morbo estaba servido.

Chavales de 15 y 16 años levantándose un sábado a las 9 para cruzar de provincia y jugar un partido fútbol no profesional. Esa pasión por el deporte y por el fútbol es lo que les incita a seguir creyendo. «La ilusión de llevar el escudo de tu pueblo y jugar con los amigos es lo que me anima a jugar este deporte», declaró Moisés Peñalver, jugador del Meliana.

 La adolescencia es una etapa complicada, es una época de aprendizaje y crecimiento. Comienzas a salir, a juntarte con gente, a experimentar cosas, a madurar… «Entre semana mi hijo no sale. Prefiero que esté jugando al fútbol que esté en la calle», comentó una madre de uno de los jugadores. Es importante saber compaginar los estudios con la vida social. «Se pueden compaginar los estudios y los amigos con el fútbol», comentó Héctor Bastida, jugador del Primer Toque. Por eso, la figura de los padres en esta etapa de adolescencia es esencial para el crecimiento de sus hijos. «Hay que estar apoyándolos, estando con ellos y supervisando su crecimiento», dijo un padre.

El encuentro comenzó con un gol tempranero del equipo local, sin dejar casi tiempo a la gente de tomar asiento. La grada local enloqueció con el gol y el partido se ponía interesante. El Primer Toque, empezó a gozar de las primeras oportunidades, lo que avecinaba un partido con muchas ocasiones para los dos equipos. El segundo gol no tardaría en llegar para el equipo local que conseguía llegar al descanso con un 2-0.

La mala noticia para el Meliana CF fue la expulsión de uno de sus jugadores, que provocó mucho enfado y nerviosismo entre las dos aficiones. Se vivieron varias discusiones entre padres ante la mirada de todo el público y de sus hijos. «Los padres somos muy importantes en el crecimiento de nuestros hijos. Somos su ejemplo a seguir», comentó un padre.

La segunda parte arrancó con el equipo visitante muy enchufado y con ganas de revertir la situación. El Meliana, con un jugador menos, se replegó y buscó defender el resultado. El Primer Toque se echó al ataque y consiguió recortar distancias en el marcador. Finalmente, la buena actuación del portero del Meliana y el buen trabajo defensivo hicieron que el equipo local ganara su primer partido de la temporada. La grada local enloqueció con el pitido final del árbitro.

Al acabar el encuentro, los entrenadores de cada equipo tomaron declaraciones respecto al partido. La primera victoria del Meliana puede significar un punto de inflexión para el equipo, pero el entrenador del Meliana mantiene los pies en el suelo. «Pienso que hemos trabajado, pero hemos tenido suerte. Hay que seguir trabajando, pero lo tenemos muy complicado», dijo Benjamín al terminar el partido. El equipo local hizo una piña al final del encuentro y se congregó para salvar la categoría.

Los entrenadores del Primer Toque, Pepe Ramos y Pepe Moros, siguen creyendo en sus jugadores y en su entrega. «A pesar de las derrotas, el equipo siempre da lo máximo», comentaron los entrenadores. Lo importante que es que haya una implicación y una cohesión, cosa que depende mucho de ellos, por lo que a veces acaban actuando de padres. «Es un grupo un poco peculiar. Hay que saber llevarlo y tratamos de entenderlos, pero siempre que haya una disciplina», añadió uno de los entrenadores del Primer Toque.

La mayoría de los chavales que se encuentran en esas de edades piensan que el fútbol ya no les dará de comer. Entrenar tres días a la semana más el partido, recorrer kilómetros y madrugar son algunos de los sacrificios que tienen que hacer tanto los padres como ellos mismos. Para una de las madres presentes, eso no es un sacrificio, sino un deleite para ellos. «Ver a tu hijo hacer lo que más le gusta no tiene precio», añadió la madre.

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