¡Reparto múltiple de sueños¡ Una Promises multiplicada por dos

Imagen LaLiga Promises

A la mayoría de los niños de menos de 12 años de este país que juegan en canteras de equipos profesionales de fútbol cuyos primeros equipos están en primera división, uno de los sueños recurrentes que tienen en sus cabezas es el jugar el torneo nacional “La Promises” (antiguo “Brunete”) al final de la temporada alevín de segundo año.

Y es que pasan más de la mitad de sus cortas vidas soñando con jugar el torneo de la tele, el torneo que conocen por lo mediático que es, no por ello necesariamente el mejor.

Pues este año hay doble reparto de sueños, ya que la temporada pasada hubo que suspenderse por la pandemia y este año se va a jugar aquel que fue aplazado para los nacidos en 2008 (del 4 al 6 de junio) y el de la presente temporada para los nacidos en 2009 (del 28 al 30 de mayo). Por lo tanto, este mes tenemos a dos generaciones de jóvenes jugadores cargados de su máxima ilusión porque llega su torneo estrella, el de la tele, aquel torneo por el que muchas veces eligen ir a un club de cantera a principio de temporada e incluso fichar “por un grande” a final de temporada para asistir a dicho torneo como reclamo.

La necesidad de competir de verdad.

Por otra parte, tenemos a los grandes clubes esperando este tipo de torneos para calibrar el rendimiento de su grupo de jugadores de esa generación en competición real de alto nivel ya que la mayoría de esos equipos se pasean en sus ligas provinciales, lo cual suele ser una algo parecido a “una pérdida de tiempo” en la mayoría de los casos para ellos y un momento delicado para los rivales debido a la aun frágil estabilidad mental de esa edad, ya que suelen salir goleados de esos partidos y muchas veces de forma exagerada.

De hecho, para los equipos de gran nivel, los verdaderos partidos son los amistosos que juegan entre semana contra equipos de mayor edad, pero sin duda son los torneos los momentos más esperados como he dicho para calibrar la medida real de sus equipos en competición.

Vuelta a ese otro fútbol, vuelta al fútbol-7.

Este año los infantiles de primer año (nacidos en 2008) van a jugar el torneo que no jugaron la temporada pasada, por lo tanto, dejan aparcado el fútbol-11 para volver al fútbol 7 después de no haberlo jugado durante una o dos temporadas (según la provincia donde jueguen).

Y es que el fútbol-7 parece otro deporte ya que cambian muchas cosas: regla de fuera de juego, dimensiones del campo, número de jugadores, peso y tamaño del balón, dimensiones de la portería, normativa de sustituciones, … De entre todas ellas, el cambio en la norma del fuera de juego me parece la más significativa.

El fuera de juego hace del fútbol un deporte tan especial ya que es una de las normas más complicadas y exigentes de muchos deportes. Y cambia mucho de fútbol-11 a fútbol-7 ya que, en el fútbol de 11 jugadores por equipo, el fuera de juego tiene validez desde el centro del campo (campo mucho más grande) pero en el formato de 7 jugadores por equipo esta norma se aplica tan sólo desde una línea especialmente dibujada a tal efecto que se sitúa a 12 metros de la portería como dice en el reglamento:

ZONA DE FUERA DE JUEGO. La zona de fuera de juego situada en ambos extremos del terreno de juego, se delimitará de la siguiente manera:

  • Se trazará una línea paralela a la línea de meta adentrándose 12 metros en el terreno de juego y que unirá las dos líneas de banda. La superficie comprendida entre esta línea y la línea de meta se llamará zona de fuera de juego.”

Esta circunstancia de tener el fuera de juego tan cerca de la portería a defender y no desde el centro del campo en un terreno tan pequeño, junto con otra serie de normas distintas, hace que parezca otro deporte. De hecho, a muchos jugadores el cambio de fútbol-11 a fútbol-7 a estas edades le supone un importante hándicap.

Pero también tiene su parte positiva. En un terreno tan reducido, este tipo de fútbol posibilita más situaciones de uno contra uno (regates), más lanzamientos a portería, más rechaces tras los lanzamientos, menos tiempo para las transiciones a defender o atacar, … en definitiva, el jugador debe estar mucho más concentrado y metido en el juego. Por otra parte, este tipo de fútbol protege menos al jugador que el formato de 11 jugadores y campo más grande, ya que aquí las carencias son más visibles.

Es por todo lo anterior, junto con las innegables ganas de jugar y competir inherentes a estas edades, que este formato se presenta más atractivo para el espectador debido a la multitud de estímulos que presenta. Por lo tanto, los espectadores de este atractivo espectáculo deportivo también van a recibir un doble regalo.

Merece mucho la pena, inmersos en una pandemia que tanto sufrimiento y privación de libertades está condicionando, este doble regalo para los protagonistas (los jugadores) y para los espectadores.

Favoritos y equipo revelación. La presión mediática de estos torneos.

En este tipo de torneos es habitual asistir al baile de favoritos previamente al comienzo del torneo, y ahí suelen sonar los nombres de las canteras más prestigiosas de este país. Pero ya inmersos dentro del torneo, algo habitual es que surja la figura del equipo revelación, aquel equipo con el que no se contaba en las predicciones y finalmente su recorrido por el torneo es de mayor duración que lo que se preveía en un principio.

Y es que este tipo de torneos tan mediáticos tienen una gran carga de presión para los jugadores si los técnicos y el Club correspondiente no han sabido adaptar psicológicamente a su grupo de jugadores para la exigencia que muchas veces se les presenta por multitud de circunstancias en este tipo de torneos, sobre todo si el equipo forma parte de la cantera cuyo equipo profesional es mundialmente conocido o de gran renombre.

Es por ello, que en muchas ocasiones, ese equipo que acude al torneo sin ninguna exigencia competitiva y que su única intención es disfrutar de un torneo tan bonito para ellos, prolongan su actuación más allá de las expectativas iniciales por disfrutar de un estado de activación más adecuado a su edad y a las circunstancias del torneo.

Cierto es también, que un error probablemente involuntario por parte de los medios que cubren el evento, es el de valorar públicamente el trabajo anual o de varias temporadas de la cantera de un club, por la participación de su equipo alevín en un torneo tan especial y poco habitual en cuanto a muchos factores como es la Liga Promises. Este hecho conlleva más presión añadida también para los entrenadores, muchos de ellos, excesivamente jóvenes y sin la experiencia necesaria para este tipo de situaciones futbolísticas en la formación de jóvenes talentos de canteras profesionales.

Disfrutemos del torneo.

Repasando todo lo dicho en este artículo y teniendo claro el momento actual que todos estamos sufriendo con la pandemia, ahora y más que nunca disfrutemos del fútbol en estado puro, disfrutemos de la ilusión y la forma de jugar de estos jugadores tan jóvenes en un formato futbolístico tan atractivo, disfrutemos del trabajo de los clubes con estos jóvenes jugadores, en definitiva, disfrutemos.

Con lo mucho que hemos podido aprender tras nuestro paso por esta pandemia, dejémonos de presiones y tensiones innecesarias e inapropiadas (sobre todo para estas edades), dejemos a estos chicos jugar libremente, dejemos a los clubes acudir a disfrutar a este torneo sin juzgarles por su actuación, dejémonos de tanto juicio y ahora más que nunca, disfrutemos todos del momento presente, CARPE DIEM.

Artículo de Santi Expósito.

Entrenador Nacional de Fútbol.

Autor de los libros “Los pilares del fútbol base” y “Training football in english”.

Santi Expósito es un habitual colaborador de Valencia Base en las grandes citas del Fútbol 7. Es un prestigioso entrenador, actualmente, vinculado al FC Barcelona, con 27 años consecutivos de experiencia en el fútbol base. Ha formado a jugadores que hoy en día compiten en las principales ligas europeas tras su paso por canteras como la del Atlético de Madrid y Real Madrid, además de ser seleccionador de la Sub-12 de la Federación Madrileña de Fútbol. Es Entrenador Nacional de Fútbol, Profesor de Educación Física, Técnico en Educación Emocional y posee el Máster de Psicología del Deporte del Comité Olímpico Español y la Universidad Autónoma de Madrid.

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