¿Por qué se ignora al deporte?

El deporte está siendo ninguneado por la Generalitat Valenciana en todo este proceso de negociaciones para flexibilizar las famosas restricciones contra el Covid-19. Ha calado el mensaje «Nos morimos de hambre» del sector de la hostería que desde luego ha sabido moverse no sólo con manifestaciones y caceroladas donde más duele a los políticos (frente a los edificios públicos) sino que ha sentado en una misma mesa a responsables de la Generalitat pese a recursos judiciales y «amenazas» como la apertura, finalmente, no ejecutada esta semana en Castelló.

La hostelería ha acaparado la atención de los focos mediáticos desde que se cerraron bares y restaurantes. No se ha hablado de otra cosa. Se lo han currado.

Mientras el sector del deporte a verlas venir. Por supuesto, el deporte federado no profesional. Y ha sido en gestos y en acciones por parte de los que gestionan desde lo público una actividad tan importante para salud de los más jóvenes. En nuestro ámbito de acción, en el fútbol, el presidente de la Federación Valenciana de Fútbol, Salvador Gomar, se ha especializado en enviar cartas a las consellerias para reanudar la actividad. Al parecer, el destinatario debe estar en otros menesteres porque esa estrategia no ha funcionado. Quien suscribe este artículo no ha tenido reparos en aconsejar al dirigente federativo que es más efectiva la llamada que la misiva y si puede ser al Palau de la Generalitat.

También esta misma semana, en la parte inferior de una nota de prensa sobre la hostelería, como escondida, Sanitat anunciaba en un par de párrafos el encuentro con Educación (en teoría los dos consellers) pero sin que se haya comunicado a los medios de comunicación un contenido informativo de la reunión. ¿De verdad se han reunido? Esperemos que sí, al menos, ha sido confirmado por fuentes de los dos departamentos. No hemos visto ni la foto de ese supuesto encuentro.

El día anterior -miércoles- era anulada con apenas unas horas de antelación una reunión de la secretaria autonómica de Sanidad, Isaura Navarro, con representantes del mundo deportivo de la Comunitat Valenciana (Asociación Profesional de Gestores Deportivos, federaciones y Licenciados en Actividad Física). Días antes la consellera de Sanitat se había reunido con las federaciones de tenis y de golf que alegaban su condición de deporte individual y al aire libre. Sin novedades, tampoco.

De momento, a la espera de lo qué suceda la próxima semana, con una desescalada anunciada por el conseller de Educación, Vicent Marzà, me quedó con el comunicado de prensa de la Fundación Trinidad Alfonso reclamando el regreso a la actividad deportiva del deporte federado.

Como está de moda, se ha anunciado una Mesa del Deporte también para la desescalada pero lo bien es cierto es que el 1 de marzo está a la vuelta de la esquina. No sabemos si se reanudarán los entrenamientos, las competiciones y, sobre todo, qué criterios deberían marcarse a los ayuntamientos como propietarios de las instalaciones deportivas a la hora de abrirlas. De muy poco han valido los famosos porcentajes tratando de demostrar que la incidencia del covid-19 es mínima en la actividad deportiva.

El deporte está siendo ninguneado por la Generalitat Valenciana en todo este proceso de negociaciones para flexibilizar las famosas restricciones contra el Covid-19. Ha calado el mensaje «Nos morimos de hambre» del sector de la hostería que desde luego ha sabido moverse no sólo con manifestaciones y caceroladas donde más duele a los políticos (frente a los edificios públicos) sino que ha sentado en una misma mesa a responsables de la Generalitat pese a recursos judiciales y «amenazas» como la apertura, finalmente, no ejecutada esta semana en Castelló. La hostelería ha acaparado la atención de los focos mediáticos desde que se cerraron bares y restaurantes. No se ha hablado de otra cosa. Se lo han currado.

Mientras el sector del deporte a verlas venir. Por supuesto, el deporte federado no profesional. Y ha sido en gestos y en acciones por parte de los que gestionan desde lo público una actividad tan importante para salud de los más jóvenes. En nuestro ámbito de acción, en el fútbol, el presidente de la Federación Valenciana de Fútbol, Salvador Gomar, se ha especializado en enviar cartas a las consellerias para reanudar la actividad. Al parecer, el destinatario debe estar en otros menesteres porque esa estrategia no ha funcionado. Quien suscribe este artículo no ha tenido reparos en aconsejar al dirigente federativo que es más efectiva la llamada que la misiva y si puede ser al Palau de la Generalitat.

También esta misma semana, en la parte inferior de una nota de prensa sobre la hostelería, como escondida,  Sanitat anunciaba en un par de párrafos el encuentro con Educación (en teoría los dos consellers) pero sin que se haya comunicado a los medios de comunicación un contenido informativo de la reunión. ¿De verdad se han reunido? Esperemos que sí, al menos, ha sido confirmado por fuentes de los dos departamentos. No hemos visto ni la foto de ese supuesto encuentro.

El día anterior -miércoles- era anulada con apenas unas horas de antelación una reunión de la secretaria autonómica de Sanidad, Isaura Navarro, con representantes del mundo deportivo de la Comunitat Valenciana (Asociación Profesional de Gestores Deportivos, federaciones y Licenciados en Actividad Física). Días antes la consellera de Sanitat se había reunido con las federaciones de tenis y de golf que alegaban su condición de deporte individual y al aire libre. Sin novedades, tampoco.

De momento, a la espera de lo qué suceda la próxima semana, con una anunciada desescalada, según dijo en Castelló, el conseller de Educación, Vicent Marzà, me quedó con el comunicado de prensa de la Fundación Trinidad Alfonso reclamando el regreso a la actividad deportiva del deporte federado. Como está de moda, se ha anunciado una Mesa del Deporte también para la desescalada pero lo bien es cierto es que el 1 de marzo está a la vuelta de la esquina.

No sabemos si se reanudarán los entrenamientos, las competiciones y, sobre todo, qué criterios deberían marcarse a los ayuntamientos como propietarios de las instalaciones deportivas a la hora de abrirlas. De muy poco han valido los famosos porcentajes tratando de demostrar que la incidencia del covid-19 es mínima en la actividad deportiva.

Otro día hablaremos de la falta de un verdadero lobby en el mundo del deporte formado por los clubs de deporte base en la Comunitat. Y, por cierto, los gestores privados de instalaciones deportivas, gimnasios, etc, también se están muriendo de hambre. También, ya puestos, si consideran que el problema es la concentración de padres en los accesos a los polideportivos o las gradas, también renunciamos a esa opción.

Pero eso sí, si se puede, que vuelva el deporte federado no profesional.

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